..27 de abril: Día Internacional del Crédito Educativo

Todos los años, el 27 de abril, la Asociación Panamericana de Instituciones de Crédito Educativo, ÁPICE, y la comunidad educativa Panamericana y mundial se unen para celebrar el Día Internacional del Crédito Educativo.

La Junta Directiva de ÁPICE, por Resolución No. 0007 de 1995 adoptada en Quito, Ecuador, estableció el 27 de abril, fecha de nacimiento del Doctor Gabriel Betancur Mejía, Padre del Crédito Educativo, como fecha anual para conmemorar el Día Internacional del Crédito Educativo. 

Los esfuerzos de los gobiernos, las fundaciones, las instituciones de educación superior, las familias, las instituciones y las empresas de los países, que desde hace décadas apoyan financieramente a estudiantes de escasos recursos y comprobada capacidad académica, dan como resultado que varios millones de ciudadanos ostenten hoy títulos profesionales que respaldan la formación con la cual están contribuyendo al desarrollo de sus respectivos países. A modo de ejemplo, en la región, más de cinco millones de latinoamericanos han podido culminar sus estudios con éxito gracias, en gran parte, a este mecanismo financiero.

Para destacar este hecho, por iniciativa de ÁPICE, con el apoyo de sus instituciones afiliadas  en los diferentes países de la Región Panamericana, y de todos aquéllos que comparten los mismos propósitos, cada año se celebra el Día Internacional del Crédito Educativo. Dicha celebración conjuga varios factores que conviene resaltar porque destacan la importancia de este evento.

Este día fue establecido por ÁPICE en virtud de que el 27 de abril de 1918 nació en Bogotá, Colombia, Gabriel Betancur Mejía, abogado, economista, administrador, diplomático y educador, hombre de profunda visión social, que intuyó la importancia vital de invertir en educación como fuente de desarrollo de los ciudadanos y de las naciones.

Ante las enormes dificultades que él mismo soportó cuando deseaba acceder a la educación superior, y que pudo observar también en los jóvenes de diferentes países, ideó en 1944 un mecanismo financiero encaminado a apoyar a los estudiantes, deseosos de formarse académicamente y carentes de recursos financieros: el crédito educativo.

En torno a esta idea, y como fruto de ese impulso, durante casi 7 décadas han surgido gran variedad de iniciativas en todo el mundo: Entidades, programas y servicios de crédito educativo orientados por Gobiernos, Organismos Multilaterales, Fundaciones, Instituciones de Educación Superior, Cooperativas, Bancos, y organizaciones de la más diversa índole. De esta manera los países han conjugado esfuerzos para enfrentar el problema financiero que impide el acceso de los estudiantes a la educación superior, su permanencia en este nivel y la culminación exitosa de su formación profesional.

El alcance de este mecanismo es, a todas luces, sorprendente por su carácter eminentemente financiero y social.

Por una parte, el crédito educativo estimula la responsabilidad social porque motiva al profesional a sentirse comprometido con su obligación de cubrir su deuda, porque sabe que, de esta manera, retorna beneficios a la sociedad que le dio la oportunidad de estudiar. Por otra parte, estimula su solidaridad intergeneracional porque, cuando el profesional paga, es consciente de que el dinero recaudado sirve para financiar a estudiantes de la siguiente generación tan necesitados como él lo fue.

Con crédito educativo es posible financiar pregrados, postgrados, maestrías, doctorados, al igual que cursos de corta, mediana, y larga duración, tanto en el país como en el extranjero. Su prioridad es atender a los estudiantes provenientes de las poblaciones más necesitadas. Es común escuchar, entre quienes han sido beneficiados, su experiencia de haber logrado estudiar gracias a la oportunidad que les brindó este mecanismo.

Los gobiernos de los diferentes países, convencidos de la importancia de invertir en educación como una prioridad de la más alta rentabilidad social, encuentran en el crédito educativo un mecanismo práctico, útil y multiplicador de los escasos recursos financieros. A las instituciones dedicadas a esta labor les corresponde administrar los dineros de manera eficaz, eficiente y efectiva para hacerlos rendir al máximo.

Por todo lo anterior, en el Día Internacional del Crédito Educativo ÁPICE, en nombre de los millones de personas que se han formado gracias a este mecanismo, rinde homenaje al doctor Gabriel Betancur Mejía, Padre del crédito educativo, y a todos los fundadores e impulsores de las instituciones, programas y servicios dedicados a esta labor en todo el mundo. Para todos ellos nuestro profundo y sentido reconocimiento.

Igualmente, los que compartimos el mismo ideal, invitamos a todos los ciudadanos, a las familias, a las entidades, a los gobiernos y a la sociedad global, a aglutinar esfuerzos para ofrecer igualdad de oportunidades de acceso, permanencia y culminación de estudios superiores para toda la humanidad.

La historia será la encargada de rubricar los frutos de esta iniciativa que surgió de la creatividad, la tenacidad y el deseo eficaz de un hombre dedicado a encontrar soluciones para lograr la equidad, la promoción de la justicia, la superación de la pobreza y la construcción de la paz.

Por: Jorge Téllez Fuentes, Director Ejecutivo de ÁPICE

jtellez@apice.edu.co