Visión Panorámica del Crédito Educativo en América Latina

Visión panorámica del crédito educativo en América Latina - Capítulo 1: Antecedentes históricos

Autor: Jorge Téllez Fuentes, Director Ejecutivo de ÁPICE


Abstract

Las instituciones de crédito educativo (ICE) nacieron en 1950 por iniciativa del colombiano Gabriel Betancur Mejía (1918-2002) con el propósito de ofrecer a todos los ciudadanos oportunidades de acceso a la educación superior (ES). Desde entonces se han expandido en todo el mundo. En América Latina, la aparición de entidades de préstamos estudiantiles  durante las décadas de los 50 y 60 originó la creación de ÁPICE en 1969. Paralelamente, las restricciones financieras en la Educación Superior (ES) continúan en América Latina (AL): cerca del 65% de los jóvenes en edad de ingreso no logran acceder a la ES, a lo cual se suma el reto de la retención: alrededor del 50% de los jóvenes que ingresan a este nivel, desertan.

 

Entre tanto, la demanda por ES de calidad, acorde con los avances de la ciencia y la tecnología, es cada vez mayor y más costosa. Para atenderla se cuenta con recursos del Estado, las familias y la sociedad (empresas públicas y privadas, y entidades financieras, entre otros), y con apoyos de entidades internacionales y multilaterales.

 

Pero, en la actualidad se observan dinámicas diferentes: existen quienes cuestionan el rol del Estado y luchan por la gratuidad en la ES. A favor de este enfoque se han generado movilizaciones, como en el caso de Colombia y Chile. En cambio, en países como Perú y México las movilizaciones han conducido a la integración de redes de CE (caso Perú) y de asociaciones de CE (caso México), así como a la expedición de normas nacionales (caso Perú). Por otra parte, las familias, la sociedad y el Estado esperan que las Instituciones, Programas y Servicios de Crédito Educativo (IPSCE) muestren claridad jurídica, eficiencia administrativa, racionalidad en los costos y uso de tecnología adecuada. Paralelamente, se han consolidado antiguos actores y han aparecido nuevos actores que procuran fortalecer las IPSCE mediante inyección de recursos financieros, el trámite de proyectos de procuración de fondos, y el uso de nuevas tecnologías.

 

Finalmente, el crédito educativo no está ajeno a las dinámicas internacionales: visto desde la perspectiva de ÁPICE y de sus entidades afiliadas, plantea nuevos y permanentes desafíos que deben ser enfrentados por las IPSCE mediante decisiones estratégicas que integren los esfuerzos institucionales y generen nuevos modelos y formas de operación.

 

Capítulo 1: Antecedentes históricos.

 

Las instituciones dedicadas a ofrecer educación superior, desde sus orígenes, en la Edad Media, tuvieron el desafío de conseguir recursos para financiar la oferta de programas académicos y la demanda de los estudiantes interesados en acceder al conocimiento.

 

Al referirse a este tema, el P. Alfonso Borrero Cabal, S.J. afirma en el primero de siete tomos de su monumental obra sobre la Universidad que

 

Como siempre, había fuentes internas y externas de ingresos (…). Las fuentes internas consistían en derechos de matrícula, de exámenes y de graduaciones, y en colectas –collectae- rutinarias u ocasionales. (…)

Los ingresos externos provenían de los beneficios –beneficia- eclesiásticos, de los salarios atendidos por reyes, príncipes y duques y por la ciudadanía, de legados y donaciones, de tributos y de las fundaciones creadas para el sustento ordinario de las instituciones.i

 

En América Hispana las primeras universidades surgieron por iniciativa de la Iglesia Católica. Es el caso de las Universidades de Santo Domingo, nacida en 1538 mediante bula Papal, en lo que es hoy la República Dominicana; la de México, fundada en 1551 por impulso de la Iglesia Católica, concretada por la Corona Española; y la de San Marcos, erigida en 1551 por voluntad de la misma Corona Española, que atendió la solicitud derivada de la alianza de los limeños con la orden de los dominicos. ii Su financiación, pues, incluía aportes de las comunidades religiosas, representados en instalaciones y profesores, de la Corona Española, de los gobiernos locales y de donantes.

 

Han transcurrido varios siglos y podemos observar que no estamos lejos de lo que ocurría en la Universidad Medieval y en los comienzos de la Universidad en Hispanoamérica. La financiación de la educación superior ha estado a cargo de las Iglesias y de los Estados, y a lo largo de los años, se han vinculado fundaciones, empresas, filántropos y, sobre todo, las familias y los propios estudiantes para cubrir los costos que demanda.

 

Hacia mediados del siglo XX el acceso a la educación en Latinoamérica era muy limitado. Saber leer y escribir eran posibilidades lejanas para la mayoría de las comunidades. Haber cursado y culminado con éxito el nivel primario de la educación era un gran logro y bastante restringido; contar con un título de bachiller era una opción al alcance de pocos ciudadanos; y un logro mayor, más difícil aún, era cursar estudios superiores para obtener título de licenciado o profesional y culminarlo con el éxito requerido. Estudiar en el extranjero se consideraba una ilusión difícil de cumplir, en especial, por los altos costos académicos, de sostenimiento y de transporte, involucrados.

 

En este contexto, el 27 de abril de 1918 nace en Colombia Gabriel Betancur Mejía. Con muchos esfuerzos personales y con apoyos, especialmente de su familia, culminó en 1942 sus estudios de Ciencias Económicas y Jurídicas en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. En ese momento decidió estudiar en el extranjero pero sus limitaciones financieras se lo impedían.

 

Doctor Gabriel Betancur Mejía, Syracuse University, 1943 - Ampliar información 

 

Después de explorar diversas estrategias consideró que el mejor camino sería conseguir un préstamo, y logró que la Compañía Colombiana de Tabaco le facilitara un crédito de US 1.000 con los cuales viajó a los Estados Unidos. Allí estudió en la Universidad de Syracuse donde le fue aprobada su tesis “Project for the Creation of the Colombian Institute for Advanced Trainig Abroad” y obtuvo su Máster en Economía el 21 de diciembre de 1944.

ÁPICE publicó dicha tesis en 1992, al celebrar el Doctor Betancur 50 años de haber recibido aquel préstamo, y 40 años de haber iniciado labores como primer Director del ICETEX; el mismo Doctor Betancur tuvo a cargo la introducción de este documento, en cuyo texto afirmó:

La acumulación de conocimiento y experiencias me hizo consciente de la responsabilidad que yo tenía debido al privilegio que la Divina Providencia me había otorgado. La Universidad Javeriana había formado mi consciencia de solidaridad social.

Esto me condujo a preguntarme qué podía hacer para que otros jóvenes colombianos disfrutaran de la misma oportunidad que yo tenía. La respuesta fue comenzar a diseñar una agencia dedicada a facilitar formación y especialización en el extranjero para jóvenes y profesionales de áreas técnicas con el apoyo de un crédito, con plazos y tasas de interés razonables, que sería pagado por ellos a su regreso a Colombia.

Poner en práctica este sistema, haría posible conformar en el futuro un gran Fondo Rotatorio de solidaridad Social. Los criterios de selección serían: los méritos académicos de los candidatos y la relevancia de los estudios para atender las necesidades de Colombia. Para hacer realidad esta idea, yo consideré que lo más aconsejable sería crear una institución oficial, descentralizada, con personería jurídica y capital propio y con una Junta de Directores balanceada, integrada por representantes de los sectores público y privado.iii 

Tesis Project for the Creation of the Colombian Institute for Advanced Trainig Abroad

 

Como se verá en el próximo capítulo, los principales elementos conceptuales, jurídicos, administrativos y financieros que darían origen a muchas instituciones, programas y servicios de crédito educativo (IPSCE), tanto en Colombia como en América Latina, en el Continente Americano y en el mundo, están claramente señalados en la tesis del joven Betancur Mejía y se prolongan a través de las IPSCE.

 

(Próxima entrega: Capítulo 2: El concepto del crédito educativo)

 

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i Borrero Cabal, Alfonso, S.J,

2008 La Universidad. Estudio sobre sus orígenes, dinámicas y tendencias. Tomo I. Historia Universitaria: La Universidad en Europa desde sus orígenes hasta la Revolución Francesa. Bogotá, Pontificia Universidad Javeriana (editor), p. 100.

ii Ibídem, pp. 443-445.

iii Betancur Mejía, Gabriel

1992 The Institutionalization of educational credit, Bogotá, APICE (editor), p. 14.